Celebraciones y Homenajes

Alejandro Aura

(Ciudad de México, 1944 – 2008). Poeta, narrador, dramaturgo, guionista, actor, promotor cultural, bloguero y discípulo de Juan José Arreola.  Su producción poética abarca más de doce títulos y se caracteriza por la sencillez temática y del lenguaje, cargada recurrentemente de humor. Los versos cortos así como el estilo coloquial que expresan la vida cotidiana en la ciudad, forman parte de su estilo singular. En su obra retrata lo temeroso, la soledad, la angustia, el amor y la muerte. Cinco veces reúne sus primeros cinco libros, hasta 1974. Recibió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes por Volver a casa (1974). Además de su actividad literaria, Aura aprovechó su trabajo como director del Instituto de Cultura de la Ciudad de México para promover la utilización de los espacios públicos para celebrar la cultura. Fue fundador de muchos clubes de lectura como el Club Nacional de Lectura “Aureolas” (1995), que cuenta con 45 sedes en la República y, junto con Carmen Boullosa, fundó el Centro Cultu-bar El Cuervo y El Hijo del Cuervo. Además, mantuvo activamente un blog en el que, desde Madrid, publicaba toda su obra hasta el último día de su vida con el poema “Despedida” (2008).

Despedida

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta, pedir los abrigos y marcharnos, aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo y en las que cada uno pusimos nuestra identidad; se quedarán los demás, que cada vez son otros y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue, también el hueco de nuestra imaginación se queda para que entre todos se encarguen de llenarlo, y nos vamos a nada limpiamente como las plantas, como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo y luego, sin rencor, deja de estarlo. ¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres, allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra, eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas en el que el tiempo se mueve tan despacio que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua. O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos, esperanzador y eterno como la existencia de los dioses. O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen. Lo que queda no hubo manera de enmendarlo por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo, ya estaba medio mal desde el principio de las eras y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse a deshacer el apasionante intríngulis de la creación, de modo que se queda como estaba, con sus millones, billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano, esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver. Nos vamos. Hago una caravana a las personas que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós

Alí Chumacero

(Acaponeta, Nayarit, 1918-2010). Poeta, ensayista, editor de importantes obras literarias como Pedro Páramo y El llano en llamas. Autor de versos breves; el amor, la desilusión, el júbilo y la ira fueron temas de su creación poética. Poemas como: “Páramo de sueños” (1944) e “Imágenes desterradas” (1948) son algunas de sus producciones poéticas más renombradas que, con sensibilidad, se dirigen hacia un amor lejano. Palabras en reposo (1956), último de sus libros, es reconocido como un clásico de la poesía mexicana. El poeta nayarita convivió con distinguidos autores Carlos Pellicer, Bernardo Ortiz de Montellano, José Gorostiza, Jaime Torres Bodet, Jorge Cuesta, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Gilberto Owen. Fue cofundador de la revista Tierra Nueva, la cual dirigió de 1940 a 1942. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1964 y honorario del Seminario de Cultura Mexicana en 2008. Ha sido condecorado por su labor poética con el Premio Xavier Villaurrutia, 1980; Premio Internacional Alfonso Reyes, 1986; Premio Amado Nervo, 1993 y el Premio Internacional de Poesía Gatien Lapointe–Jaime Sabines, 2003, entre otros.

Poema:

 

Poema de amorosa raíz

Antes que el viento fuera mar volcado,

que la noche se unciera su vestido de luto

y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo

la albura de sus cuerpos.

 

Antes que luz, que sombra y que montaña

miraran levantarse las almas de sus cúspides;

primero que algo fuera flotando bajo el aire;

tiempo antes que el principio.

 

Cuando aún no nacía la esperanza

ni vagaban los ángeles en su firme blancura;

cuando el agua no estaba ni en la ciencia de Dios;

antes, antes, muy antes.

 

Cuando aún no había flores en las sendas

porque las sendas no eran ni las flores estaban;

cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,

ya éramos tú y yo.

César Vallejo

(Santiago de Chuco, Perú, 1892- París, 1938). Uno de las grandes figuras de la poesía hispana. En 1920 fue acusado injustamente y encarcelado durante más de dos meses, período en el cual escribió parte de su poemario Trilce (1922), poemario imprescindible de la vanguardia latinoamericana. Después se fue a Europa, recorriendo Francia, Rusia y España. Convivió con importantes intelectuales de la época, como  Tristan Tzara, Louis Aragon, el pintor Juan Gris y el poeta chileno Vicente Huidobro, entre otros. Su obra reúne los libros: Los Heraldos Negros (1918), Trilce (1922), España, aparta de mí este cálizPoemas Humanos, publicados en 1939, después de su muerte.

Espergesia

 

Yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.

 

Todos saben que vivo,

que soy malo; y no saben

del diciembre de ese enero.

Pues yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.

 

Hay un vacío

en mi aire metafísico

que nadie ha de palpar:

el claustro de un silencio

que habló a flor de fuego.

 

Yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.

 

Hermano, escucha, escucha…

Bueno. Y que no me vaya

sin llevar diciembres,

sin dejar eneros.

Pues yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.

 

Todos saben que vivo,

que mastico… y no saben

por qué en mi verso chirrían,

oscuro sinsabor de ferétro,

luyidos vientos

desenroscados de la Esfinge

preguntona del Desierto.

 

Todos saben… Y no saben

que la Luz es tísica,

y la Sombra gorda…

Y no saben que el misterio sintetiza…

que él es la joroba

musical y triste que a distancia denuncia

el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

 

Yo nací un día

que Dios estuvo enfermo,

grave.

 

Federico García Lorca

(Fuentevaqueros, Granada, España 1898-1936). Uno de los grandes poetas y dramaturgos del siglo XX. Se instaló en Madrid donde conoció a Juan Ramón Jiménez y a Antonio Machado; fue el autor emblemático de la Generación del 27. En su etapa surrealista muestra un pesimismo radical. Entre sus obras destacan los poemarios Romancero gitano (1928) y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935), y las tragedias Bodas de sangre (1933), Yerma (1934), y La casa de Bernarda Alba (1936). Fue asesinado en los primeros meses de la Guerra Civil española.

ROMANCE DE LA GUARDÍA CIVIL ESPAÑOLA (fragmento)

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.

Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.

Guadalupe “Pita” Amor

(Ciudad de México, 1918-2000). A cien años de su nacimiento, celebramos a esta poeta, quien con su belleza, talento, ingenio y extravagancia desafió a las costumbres de su época tanto en su vida amorosa como en los cuestionamientos reflejados en su obra que, a la vez, fueron eje central de sus  inspiraciones: Dios, la angustia y la muerte. En su poesía, dominó la métrica y estructura clásicas: la décima, la lira, el terceto y sobre todo el soneto, siempre expresándose en primera persona y con un lirismo excepcional. Incursionó en el cine y en el teatro antes de acercarse a la poesía. A la edad de 27 años, con un lápiz delineador de cejas, escribió su primer poema. Años más tarde publicó su primer poemario Yo soy mi propia casa (1946), de corte semiautobiográfico. Entre su obra destacan: Puerta obstinada (1947), Círculo de angustia (1948) y Polvo (1949).

Letanía de mis defectos

Soy vanidosa, déspota, blasfema;

soberbia, altiva, ingrata, desdeñosa;

pero conservo aún la tez de rosa.

La lumbre del infierno a mí me quema.

 

Es de cristal cortado mi sistema.

Soy ególatra, fría tumultuosa.

Me quiebro como frágil mariposa.

Yo misma he construido mi anatema

 

Soy perversa, malvada, vengativa.

Es prestada mi sangre y fugitiva.

Mis pensamientos son muy taciturnos.

 

Mis sueños de pecado son nocturnos.

Soy histérica, loca, desquiciada;

pero a la eternidad ya sentenciada.

Nicanor Parra

(Chile, 1914-2018). Poeta y antipoeta, llamado así por su estilo rupturista, que fragmentó los esquemas de la poesía convencional chilena de mediados del siglo XX.  Fue físico y matemático e impartió clases en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Chile, donde, en 1973, amplificó el Departamento de Estudios Humanísticos de la Facultad de Matemáticas y publicó algunas obras en respuesta a la dictadura de Pinochet. En 1937 publicó su primer poemario Cancionero sin nombre. El estilo de Nicanor tuvo inicialmente influencia de Federico García Lorca, más tarde se vinculó al realismo socialista y a estilos vanguardistas, dando como resultado la creación de su obra Poemas y antipoemas (1954). Algunas de su obras más conocidas son La cueca larga, Versos de salón (1962), Los profesores, Páginas en blanco o Chistes para desorientar a la policía/poesía. También incursionó en las artes plásticas con la publicación de Artefactos (1972), una colección de poemas visuales. Desde entonces, alternó escritura e imagen que en años posteriores dio como resultado Hojas de Parra (1985) o Discursos de sobremesa (1997). Obtuvo varios de los premios más importantes de la literatura en español, como el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Premio Miguel de Cervantes o el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.

La poesía terminó conmigo

Yo no digo que ponga fin a nada
No me hago ilusiones al respecto
Yo quería seguir poetizando
Pero se terminó la inspiración.
La poesía se ha portado bien
Yo me he portado horriblemente mal.

Qué gano con decir
Yo me he portado bien
La poesía se ha portado mal
Cuando saben que yo soy el culpable.
¡Está bien que me pase por imbécil!

 

La poesía se ha portado bien
Yo me he portado horriblemente mal
La poesía terminó conmigo.